El placer de un masaje - La vida nos exige mucho pero no nos acostumbremos al dolor, la rigidez, como algo inevitable. En general, no somos realmente conscientes de nuestro estado hasta que no recibimos “el chequeo y puesta a punto” que es un buen masaje.

¡Realmente cuerpo, mente y masaje están hechos el uno para el otro!

El placer de un masaje

La vida nos exige mucho pero no nos acostumbremos al dolor, la rigidez, como algo inevitable. En general, no somos realmente conscientes de nuestro estado hasta que no recibimos “el chequeo y puesta a punto” que es un buen masaje.

¡Realmente cuerpo, mente y masaje están hechos el uno para el otro!

¡Realmente cuerpo, mente y masaje están hechos el uno para el otro!

Desde antiguo, el masaje ha probado ser muy efectivo en todo tipo de molestias musculares, y articulares, tremendamente útil vitalizando tanto el sistema muscular, el articular o la propia piel y muy eficaz como sedante del sistema nervioso.

Además hay algo en el contacto físico que nutre, estimula, ayuda e incluso cura hasta el punto que un niño, un cachorro de cualquier animal carente de contacto físico, aun llevando una alimentación correcta, no crece físicamente sano, no se desarrolla ni en lo físico ni en lo mental.

Todo ello hace del masaje un medio fantástico para mejorar nuestra calidad de vida y hacer frente a las presiones cotidianas y a la agotadora semana laboral.

Puede incluso significar un viaje hacia la comprensión de nosotros mismos, al tiempo que experimentamos el placer y la gratitud de nuestro propio cuerpo que se siente cuidado, que puede respirar y moverse con libertad.

Más que placer, es como un milagro que permite pasar de un estado de dolencia, estrés, etc. a otro de alivio, curación y bienestar.